Compromiso y ética ambiental en la Región Capital
La Plata, Berisso y Ensenada, Argentina

Reportajes

Septiembre de 2011

Compromiso con la comunidad y el ambiente

Nota realizada por Ana L. Dagorret, colaboradora de nuevo Ambiente, a la Dra. Ana Girardelli

La Dra. Ana Girardelli es la Directora del Departamento de Toxicología del Hospital de Niños de La Plata, además de ser la titular de esta cátedra en la carrera de Medicina de esa Facultad. En esta entrevista nos cuenta acerca de la especialización, de la respuesta de los alumnos de la facultad y de cuáles son los desafíos a futuro.

El Departamento de Toxicología del Hospital de Niños es lugar de consultas frecuentes para todos aquellos que deseen saber cómo afecta al organismo determinada sustancia, o cómo actuar ante la aparición de determinado animal o insecto, o qué consecuencias puede traer la exposición extrema a determinado contaminante. Es tan concurrido y ha crecido tanto a lo largo de todos estos años que ha llegado a ser «centro de referencia provincial en toxicología», según nos cuenta su directora, la Doctora Ana Girardelli, quien además amplía diciendo:

Nuestra función es ser independientes de cualquier movimiento desde lo popular o gubernamental. Se estudian los casos, se evalúan los riesgos y damos nuestra opinión, y a veces no le gusta al gobierno, a veces no le gusta a la gente, pero tenemos esta posición para mantener la credibilidad.

La disciplina que conocemos como Toxicología hace 25 años se dedicaba solamente a casos de suicidio, en donde el especialista tenía que identificar cuál había sido la causa de muerte de un individuo o cuál era el antídoto para aquellas personas que habían intentado quitarse la vida mediante la ingestión de una sustancia tóxica. También estaba restringida a casos de los niños que habían ingerido sustancias tóxicas y el especialista debía determinar la mejor manera de extraer o filtrar esa sustancia. Sin embargo, a partir de estos dos aportes, la toxicología empezó a ampliar su campo de estudio y llegó a incluir a la contaminación ambiental como uno de sus ejes, específicamente en relación con los riesgos laborales por agentes tóxicos o la intoxicación por ingesta de determinados alimentos, que están bien relacionados entre sí.

Preguntada por las consultas que reciben en el área de Toxicología, la doctora dijo que

…el tema de las enfermedades que se producen por la contaminación del medio ambiente se puede encarar desde dos lugares: uno sería explicando que «contaminante» sería cualquier sustancia extraña, que normalmente no está en el medio ambiente, es decir, nada de lo que se encuentre en la cadena alimenticia, componentes de la tierra, el agua, el aire, etc. O también podría ser una sustancia que se encuentre normalmente en el medio ambiente, pero que esté en exceso. Porque cuando esto sucede esta sustancia empieza a comportarse como un contaminante.
Un ejemplo de esto sería el hierro. Todos necesitamos hierro; es imprescindible para la vida. Ahora, un exceso, enferma. Diferente ocurre con el plomo, ya que no cumple ninguna función útil en el organismo; entonces su sola presencia enferma.

Otro lugar por donde se puede encarar el tema de las enfermedades producidas por la contaminación del medio ambiente es viendo el problema genético, con lo cual tendríamos que remitirnos a la OMS (Organización Mundial de la Salud) que relaciona, independientemente de cualquier contaminante, las patologías con la alteración del medio ambiente, como son las dermatológicas, las respiratorias, las patologías neurológicas… pero específicamente las que alteran el neurodesarrollo, las anomalías congénitas, las reproductivas, las alteraciones inmunológicas que muchas veces están relacionadas con la promoción de la carcinogénesis, etc. Igualmente, no todas las alteraciones del medio ambiente producen estas enfermedades; esto se da hablando en general. Algunas producen unas enfermedades, otras producen otras; pero en general se da de esta manera.

El Departamento de Toxicología ha trabajado conjuntamente con dieferentes entes, entre los que se cuentan el Ministerio de Salud de la Nación y de la Provincia, las Facultades de Ciencias Médicas, de Ciencias Exactas y de Ciencias Naturales, en diferentes proyectos de acuerdo a la especificidad de cada entidad y a lo que se estuviera trabajando en ese momento.

Girardelli también se refirió a la Cátedra de Toxicología de la Carrera de Medicina:

Se cerró durante la dictadura porque tiene mucho que ver con la salud pública, ya que puede decir que un grupo de personas está intoxicado por una mala calidad de los alimentos; también puede decir que un grupo está en riesgo porque ha disminuido la calidad de aire de esa zona, etc.

Sin embargo, la democracia no trajo la apertura de la cátedra nuevamente por cuestiones presupuestarias.

En el año 1998 logró que se instaure como una asignatura en un plan piloto. No figurábamos en ningún lado, pero dentro de la cátedra de Odontología Médica y Medicina Legal se reservaban unas horas para Toxicología. Así trabajamos durante dos años, momento en el cual se estaba tratando el cambio de plan de estudios.
Si bien había mucha gente que no estaba de acuerdo con que se abriera una cátedra de Toxicología, fueron los representantes de los alumnos los que pidieron que la materia estuviera como obligatoria. A partir el nuevo plan fue incorporada primero como asignatura dentro de Medicina Legal y después, a partir del año 2004, cuando ya estaba disponible la nueva currícula, quedó como materia independiente, y fue tan buena la respuesta de los alumnos que se está creando la residencia en Toxicología.

Finalmente, hablando sobre los desafíos a futuro de la especialización, Girardelli dijo que:

Lo más importante de todo es capacitar a los médicos clínicos, pediatras, sobre todo aquellos que trabajen en atención primaria, porque la patología ambiental es lenta, insidiosa. Es muy difícil, cuando el paciente se da cuenta de que tiene una enfermedad que le molesta lo suficiente como para hacer una consulta, que se determine si es por causa de la contaminación ambiental. Si alguien está intoxicado con plomo, puede ser que tenga una fábrica de baterías en frente de su casa, pero también puede ser que no la haya y que el plomo llegue a través del agua, o que lo esté consumiendo de algo que hasta la persona considera beneficioso.
Como la patología ambiental es tan lenta, insidiosa, una buena praxis hace que no tengamos que esperar a que la enfermedad esté totalmente manifiesta. Pero es muy difícil que eso se de así.
Tampoco sirve darle a una persona que vive en un ambiente contaminado un antídoto todos los años, porque el antídoto no es inocuo. Lo que hay que hacer es mejorar el ambiente.

Si bien no hay datos sobre patologías ambientales puras, sí se sabe que la calidad del ambiente es peor, lo cual empeora la calidad de vida, que conlleva el agravamiento de otras patologías o, incluso, la aparición de otras patologías. De persistir las causas, se van a dar los cuadros específicos de cada uno. Y para esto hay que capacitar a los médicos para que sepan reconocer los riesgos, las manifestaciones precoces de las patologías relacionadas al medio ambiente; que sepan reconocer las patologías que, asociadas, pueden potenciar su nocividad sobre el individuo.
Esto es importante que se resuelva en atención primaria, ya que ninguna mujer va a ver a un toxicólogo porque no queda embarazada: va a ver a un ginecólogo. Entonces, es el ginecólogo el que tiene que pensar si no podrá haber algo en el ambiente que esté evitando que se produzca el embarazo. Nadie va a consultar a un toxicólogo porque tiene la piel reseca: va a un dermatólogo.

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Marzo de 2011

Reciclando para crecer

Nota realizada por Ana L. Dagorret, colaboradora de Nuevo Ambiente, a la Cooperativa de Recuperadores Urbanos Sol-Plat

En la cooperativa Sol-Plat alrededor de 30 personas trabajan todos los días haciendo tareas de selección y diferenciación de materiales reciclables. Una actividad que, además de ayudar a nuestro ambiente, abre un espacio de inclusión.

En la calle 139 esquina 56 de Gambier, en la ciudad de La Plata, un portón color negro en donde se distingue un cartel blanco con letras amarillas indica la entrada al predio de la Cooperativa Sol-Plat. Adentro hay dos galpones; el primero está cerrado y en el segundo es donde se desarrolla la acción: cuatro mesas distribuidas a lo largo del lugar con personas muy concentradas en sus tareas y un montoncito de bolsas verdes apiladas en el medio del salón, esta es la foto de todos los días.

Enfardadora de la cooperativa Sol-Plat

Trabajadores de Sol-Plat enfardando plástico

El ruido de máquinas es la melodía característica de este lugar, donde según Luis, socio de la cooperativa, llegan cuatro camiones municipales por día que descargan el material con el que luego comenzará la jornada laboral. Entre el traqueteo del lugar, el timbre del teléfono y las consultas de los demás socios, Erica, Presidenta de la cooperativa, nos hace pasar a la cocina y nos convida mate mientras charla de Sol-Plat:

No es sólo la separación en origen y que hay 30 personas que trabajan de esto, sino que es mucho más amplio. Es un cambio de conciencia en la comunidad, es la inclusión social desde la organización cooperativa.

Consultada por los comienzos, Erica cuenta que la cooperativa se inició en el año 2008 junto con la decisión política del municipio de hacer la recolección diferenciada: «…En ese año se firma el convenio con la municipalidad y se empiezan a recibir los camiones recolectores; éramos entre ocho y diez compañeros», cuenta Erica, y asegura que

…la idea era incorporar más compañeros para generar trabajo genuino, pero generar trabajo genuino con todo lo que significa, dentro de un contexto de inclusión social, donde los compañeros tengan un monotributo para poder jubilarse algún día, una obra social, un seguro de vida, condiciones de seguridad y el espíritu cooperativista, de la solidaridad, dentro de una forma en la que se trata de hacer lo mejor posible.
En el 2009 llega el convenio con el Organismo Provincial de Desarrollo Sustentable, mediante el cual nos nombran un Centro de Acopio Primario de aceite.

El aceite vegetal es descartado una vez que se utiliza y esto genera que se taponen las cañerías o que, en algunos casos, contamine los ríos. También sucede que personas que tienen un interés comercial lo compran en los puestos de comida rápida para someterlo a un proceso determinado y luego venderlo como aceite vegetal virgen. «Es tóxico, por eso está prohibido por la ley venderlo. Y es preferible que nosotros salgamos a buscarlo antes de que se lo vendan a alguien o contaminen el medio ambiente», sostiene Luis, socio de la cooperativa, quien además asegura que no conlleva un beneficio económico para la organización.

Erica, con respecto a esto, dice:

Las cooperativas vivimos al día y necesitamos que los elementos sean redituables. Para nosotros no es redituable salir a buscar el aceite, pero si no salimos, nos contradecimos con nuestro proyecto original de cuidar el medio ambiente. El tema es qué hacemos nosotros por minimizar, reducir la cantidad de residuos que generamos. Somos nosotros los que tenemos que hacernos responsables y dar el ejemplo con lo que estamos haciendo. Entonces, sea redituable o no, es algo que hay que hacer y se hace.

Recuperando adentro y afuera

Vehículo de Sol-Plat

Consultada acerca de la metodología de trabajo dentro de la cooperativa, erica comenta:

Hay cuatro camiones diarios que descargan residuos secos, que son producto de la recolección diferenciada de la que se hace cargo la municipalidad. Una vez que descargan, las bolsas se distribuyen a lo largo de cuatro mesas y cada una funciona de manera independiente a las otras, ya que cada mesa es coordinada por una persona que es la que abre la bolsa y separa cualquier material que pueda resultar peligroso para cualquiera de los compañeros, por ejemplo vidrios, metales o también agujas descartables o bisturís.

De esta manera, se separan los papeles blancos, diarios, cartones, plásticos y metales, cada uno sometido a un tratamiento diferente para que quede el material puro y así poder hacer el agregado de valor de cada uno.

Pero el trabajo de la cooperativa Sol-Plat no consiste solamente en el reciclaje. Afuera de los galpones de 139 y 56 hay una tarea más exhaustiva pero igualmente importante:

Apostamos mucho a la difusión, a la toma de conciencia de la comunidad. Estamos visitando las escuelas para dar charlas y además abrimos las puertas para que las escuelas nos visiten y de esa manera se profundice el plan de separación en origen.

Por ejemplo, en el Centro Cultural «Leopoldo Marechal» funciona un «punto limpio» donde los vecinos se pueden acercar a dejar sus residuos secos; entonces nosotros una vez por semana vamos y retiramos lo que todos los vecinos llevan ahí. Los clubes como Instituto, Alumni, Hospital Sbarra, el Rectorado de la UNLP, el Liceo Víctor Mercante y próximamente el bachillerato de Bellas Artes… y con Nuevo Ambiente comenzamos en el Barrio Villa del Plata; todos ellos colaboran desde lo institucional. Y también tenemos la tarea de salir a la calle a hablar con la gente para concientizar y minimizar los residuos.

Con respecto a cada socio, Erica sostuvo:

Cada uno de los que estamos acá sabemos muy bien qué es lo que tenemos que transmitir, que es minimizar los residuos. Eso nos jugaría en contra, pero nos jugaría más en contra si la gente no tomara conciencia y se generaran más residuos, porque así llegamos a que se haga una planta que tape todo y se trague todos los residuos y eso sería volver todo el proceso para atrás. A nosotros lo que nos interesa es que el plan sea sustentable a través del tiempo, porque si no nos estaríamos contradiciendo con nuestro proyecto.

Autoelevador en la planta de la cooperativa Sol-Plat

Autoelevador en la planta de la cooperativa

El valor humano

Treinta personas son las que, además de luchar por el cuidado del medio ambiente, eligen la organización cooperativa como una forma de vida. «Es la inclusión social desde la organización cooperativa», asegura Erica, y encuentra un gran ejemplo a partir de uno de los socios: «Gerardo, que hoy se une a las campañas o muchas veces va a dar charlas o va a las radios, desde los cinco años estuvo arriba de un carro y de un caballo con su papá juntando cartones, expuesto a que una persona se lo llevara, a que un micro lo atropellase o a que si llovía y no salía con el carro a trabajar, entonces no se comía en la casa. Cuando Gerardo llega, ya estábamos completos y cuando él se propone, le dijimos “vas a ganar muy poquito” —me acuerdo que yo me llevaba a mi casa 260 pesos—. Entonces me dijo “sí, pero no voy a tener todos los riesgos de la calle”. Entonces yo le dije “va a haber una condición: vas a entrar, vas a ser socio, pero tenés que terminar el secundario. No porque yo lo diga, sino porque la educación es tan importante que le da a la persona la posibilidad de elegir, de ser libre”.

Erica señala la importancia de la organización cooperativa no sólo como forma de trabajo sino como forma de vida y como aprendizaje moral:

Si vos trabajás en una empresa, lo único que te importa es que no se funda y que te aumenten a vos el sueldo; no te importan los otros. Acá es diferente: el objetivo común es el crecimiento de la cooperativa. ¿De qué forma? Agregando valor a otro material, adquiriendo otro vehículo, etc. Y también el crecimiento de los compañeros: que terminen la secundaria, que aprendan a manejar los vehículos y las máquinas, etc. Es el crecimiento en conjunto, porque todos los compañeros de la cooperativa son una pieza aceitada de un reloj que tiene que funcionar perfectamente. Eso es una cooperativa de trabajo, donde todos nos sentimos responsables para el crecimiento.

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