Dia Mundial de los Humedales 2 de Febrero ….Esperando la Ley Nacional!

 

 

 

Los humedales constituyen un sistema complejo. Brindan diversos servicios ambientales y son ecosistemas ricos en recursos naturales, biodiversidad y especies animales y vegetales. Esto se debe a que son áreas que permanecen en condiciones de inundación o con su suelo saturado con agua durante períodos de tiempo considerables, donde esta juega un rol fundamental en la determinación de su estructura y de sus funciones ecológicas. En estos ecosistemas el agua se acumula o circula más lenta, y su liberación ocurre lentamente. En este proceso las plantas absorben los nutrientes del suelo y del agua y los almacenan en sus tallos, hojas y raíces. No obstante la importancia de los servicios ecosistémicos que brindan los humedales (regulación de inundaciones y sequías, prevención de la intrusión de agua salada, protección contra fenómenos naturales, mantenimiento de la calidad del agua a través de la retención de sedimentos y nutrientes y la remoción de tóxicos, reserva de agua, estabilización de microclimas, retención de carbono, sitios de reproducción de peces, sitios de reproducción y alimentación de aves, gran diversidad biológica, importancia sociocultural, entre otros), se han visto afectados a lo largo de la historia por diversas actividades. Las civilizaciones humanas se han concentrado durante más de 6.000 años en los valles fluviales y las llanuras costeras donde los humedales son frecuentes. Estos ecosistemas han sido decisivos para el desarrollo y la supervivencia de la humanidad. Son una fuente de servicios vitales para el ser humano y contribuyen a su salud y bienestar de diversas formas: como componentes vitales del ciclo del agua dulce, almacenando agua, regulando caudales, recargando aguas subterráneas, fijando el dióxido de carbono, reteniendo y exportando sedimentos y nutrientes, y aumentando la fertilidad y la productividad natural de las llanuras.

Amenazas a los humedales

A pesar de su importancia, la existencia de muchos de estos ambientes se halla comprometida. Su degradación y pérdida está ocurriendo más rápidamente que la de otros ecosistemas. El estado de las especies de agua dulce —y en menor grado, el de las marino-costeras— se está deteriorando con mayor rapidez que el de las especies pertenecientes a otros tipos de ecosistemas. La progresiva expansión urbana y el crecimiento demográfico llevan a la ocupación de áreas vacantes en zonas periurbanas. La tendencia de crecimiento sobre las zonas de humedales en la región en los últimos años se ha incrementado, sobre todo en lugares que poseen un gran valor paisajístico, diversidad ecológica y bajo valor de suelo. Nuestros humedales y lo urbano . Este proceso afecta a los humedales de la región costera del Gran La Plata, donde la presión urbanizadora y la necesidad de localización de grandes equipamientos encontraron las condiciones necesarias para manifestarse, generando un gran impacto ambiental. Tal es el caso del Cementerio de Ensenada, la Central Termoeléctrica y conjuntos habitacionales. La especulación inmobiliaria sobre áreas que no son aptas para los asentamientos humanos tiene como objetivo incrementar la renta sobre el suelo. (Fuente: María Bonicatto, Juan Sebastián Bustamante et al.: trabajo final del Taller de Proyecto de la Maestría «Paisaje, Medio Ambiente y Ciudad»: De patio trasero a jardín central, 2010. )

Sus consecuencias

Resulta significativo destacar que para la localización sobre estos sitios de gran valor ambiental es necesaria la ejecución de grandes obras de movimiento de suelos que generan un severo desorden hidrológico y una drástica transformación del paisaje. Esto provoca la modificación del normal escurrimiento del agua, la contaminación de acuíferos subterráneos, la intensificación de las inundaciones, la pérdida de grandes áreas contenedoras de biodiversidad, y, finalmente, la alteración ecológica y la «desnaturalización» del humedal. Es así como los humedales son despojados de sus atributos y valores paisajísticos, donde una naturaleza idealizada pasa a formar parte de los argumentos publicitarios de las empresas; en realidad no es más que una construcción artificial debida al arbitrio de la técnica y a los recursos financieros puestos al servicio de su desarrollo. En la región capital, se puede destacar que en los últimos años se han ido ocupando grandes superficies de los humedales que relacionan a La Plata, Berisso y Ensenada. Podemos mencionar algunos proyectos que se establecieron en esos espacios: la Central Termoeléctrica; el cementerio de Ensenada (actualmente en construcción); las viviendas para reubicar el asentamiento del arroyo Del Gato, autodenominado Ciudad Oculta; el edificio de YPF en Berisso, ubicado en la Av. 60. Otro de los casos se ha dado entre 2014 y principio de 2015, cuando de manera totalmente irregular y con el solo respaldo de una ordenanza municipal de Ensenada y un convenio de «compensación» por cuadras de asfalto, la firma OCSA comenzó una sideral transformación del bañado en 180 hectáreas destinadas a convertirse en un barrio semi cerrado de alto estándar con amplias instalaciones deportivas y una gran laguna, a la vera del arroyo Del Gato, próximo a la autopista. Este hecho fue denunciado por varias ONG, y recientemente la organización SOS, con el apoyo de inundados, logró una medida cautelar, quedando pendiente resolver el fondo de la cuestión. El avance o no de esta urbanización sellará la suerte de buena parte del ecosistema de la terraza baja de la región, con las consecuencias esperables, como se observa por estos días en la cuenca del río Luján. Asimismo, no podemos dejar de mencionar una degradación importante en la localidad de Punta Lara, en el caso de la desaparición y enterramiento de los humedales costeros en una extensión de aproximadamente tres kilómetros, en donde se dispusieron toneladas de residuos, como losas de hormigón armado. De esta manera se ha logrado la pérdida el paisaje ribereño, sumado a la modificación de la línea costera. Esto constituye una clara violación de legislaciones provinciales como el Artículo 28 de nuestra Constitución, acuerdos internacionales sobre humedales, la Ley 11723 y ordenanzas municipales que resguardan las costas de Punta Lara declarándolas Áreas Naturales Protegidas. Ante esta situación, desde el Estado provincial y municipal deberían confeccionarse en forma urgente planes de manejo y gestión sustentables de estos sitios y de extensiones de humedales que se destacan en nuestra región. Para finalizar, diremos que en la actualidad se encuentran en el Congreso de la Nación y en la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires, proyectos de Ley de Protección de los Humedales, contando estos con la aprobación de las respectivas Cámaras de Senadores. En ese sentido bregamos para que estos proyectos puedan ser convertidos en ley antes de fin de año. Plano del barrio cerrado proyectado por OCSA. La línea vertical a la izquierda del dibujo es el arroyo Del Gato. Nuestros humedales y lo urbano Nuestros humedales y lo urbano 34 35 Este proceso afecta a los humedales de la región costera del Gran La Plata, donde la presión urbanizadora y la necesidad de localización de grandes equipamientos encontraron las condiciones necesarias para manifestarse, generando un gran impacto ambiental. Tal es el caso del Cementerio de Ensenada, la Central Termoeléctrica y conjuntos habitacionales. La especulación inmobiliaria sobre áreas que no son aptas para los asentamientos humanos tiene como objetivo incrementar la renta sobre el suelo. Fuente: María Bonicatto, Juan Sebastián Bustamante et al.: trabajo final del Taller de Proyecto de la Maestría «Paisaje, Medio Ambiente y Ciudad»: De patio trasero a jardín central, 2010. Sus consecuencias Resulta significativo destacar que para la localización sobre estos sitios de gran valor ambiental es necesaria la ejecución de grandes obras de movimiento de suelos que generan un severo desorden hidrológico y una drástica transformación del paisaje. Esto provoca la modificación del normal escurrimiento del agua, la contaminación de acuíferos subterráneos, la intensificación de las inundaciones, la pérdida de grandes áreas contenedoras de biodiversidad, y, finalmente, la alteración ecológica y la «desnaturalización» del humedal. Es así como los humedales son despojados de sus atributos y valores paisajísticos, donde una naturaleza idealizada pasa a formar parte de los argumentos publicitarios de las empresas; en realidad no es más que una construcción artificial debida al arbitrio de la técnica y a los recursos financieros puestos al servicio de su desarrollo. En la región capital, se puede destacar que en los últimos años se han ido ocupando grandes superficies de los humedales que relacionan a La Plata, Berisso y Ensenada. Podemos mencionar algunos proyectos que se establecieron en esos espacios: la Central Termoeléctrica; el cementerio de Ensenada (actualmente en construcción); las viviendas para reubicar el asentamiento del arroyo Del Gato, autodenominado Ciudad Oculta; el edificio de YPF en Berisso, ubicado en la Av. 60. Otro de los casos se ha dado entre 2014 y principio de 2015, cuando de manera totalmente irregular y con el solo respaldo de una ordenanza municipal de Ensenada y un convenio de «compensación» por cuadras de asfalto, la firma OCSA comenzó una sideral transformación del bañado en 180 hectáreas destinadas a convertirse en un barrio semi cerrado de alto estándar con amplias instalaciones deportivas y una gran laguna, a la vera del arroyo Del Gato, próximo a la autopista. Este hecho fue denunciado por varias ONG, y recientemente la organización SOS, con el apoyo de inundados, logró una medida cautelar, quedando pendiente resolver el fondo de la cuestión. El avance o no de esta urbanización sellará la suerte de buena parte del ecosistema de la terraza baja de la región, con las consecuencias esperables, como se observa por estos días en la cuenca del río Luján. Asimismo, no podemos dejar de mencionar una degradación importante en la localidad de Punta Lara, en el caso de la desaparición y enterramiento de los humedales costeros en una extensión de aproximadamente tres kilómetros, en donde se dispusieron toneladas de residuos, como losas de hormigón armado. De esta manera se ha logrado la pérdida el paisaje ribereño, sumado a la modificación de la línea costera. Esto constituye una clara violación de legislaciones provinciales como el Artículo 28 de nuestra Constitución, acuerdos internacionales sobre humedales, la Ley 11723 y ordenanzas municipales que resguardan las costas de Punta Lara declarándolas Áreas Naturales Protegidas. Ante esta situación, desde el Estado provincial y municipal deberían confeccionarse en forma urgente planes de manejo y gestión sustentables de estos sitios y de extensiones de humedales que se destacan en nuestra región. Para finalizar, diremos que en la actualidad se encuentran en el Congreso de la Nación y en la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires, proyectos de Ley de Protección de los Humedales, contando estos con la aprobación de las respectivas Cámaras de Senadores. En ese sentido bregamos para que estos proyectos puedan ser convertidos en ley antes de fin de año.

Texto AGENDA AMBIENTAL 2015

 

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